Cinco certezas en torno al papel de RMV en las elecciones
Fermín Alejandro García
Ante las versiones que se han propagado de que la elección del domingo fue limpia y los resultados en el estado de Puebla son producto del voto diferenciado, pero sobre todo de que el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas no intervino en la contienda o que fue un buen operador que hizo ganar a cuatro candidatos del Partido Acción Nacional de manera ejemplar, existen en el ambiento político local una serie de cinco certezas que refutan esa visión y colocan la realidad en sentido inverso.
Estas certezas son:
1. Nadie cree que el gobernador no se metió en la elección. Desde su primer informe de gobierno Moreno Valle ha insistido en que no intervendría en la lucha presidencial y por el Congreso de la Unión. Lo cierto es que a lo largo de la contienda los candidatos, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN), se dividieron en dos grupos: los que eran del agrado del jefe del Poder Ejecutivo y los que eran enemigos del mandatario. No había aspirantes que estuvieran en una posición intermedia y los que estuvieron en el primer segmento fueron quienes tuvieron el mayor despliegue propagandístico.
2. Nadie cree que el gobernador no puso candidatos, aunque el mandatario ha dicho que fue ajeno a los procesos internos de los partidos, el grueso de los candidatos del Panal expresaban –en corto– que habían sido postulados por órdenes salidas de Casa Aguayo.
Y al mismo tiempo hubo abiertas indiscreciones, como la de Filiberto Guevara, quien cuando buscaba la postulación como aspirante a diputado del PRI en el distrito de Izúcar de Matamoros, en público llegó a confesar, palabras más, palabras menos: “yo no quería ser candidato, pero me mandó el gobernador”.
3. Nadie cree que el gobernador no salió a hacer campaña. Si algo caracterizó los días previos a los comicios es que pese a la veda electoral, el mandatario salió a encabezar actos relacionados con obras en hospitales y universidades, así como entregar computadoras y créditos, además de ayuda para los damnificados por las lluvias en San Martín Texmelucan. Su actividad fue más intensa que muchas semanas atrás.
El gobernador aprovechó lo laxa que es la ley que impide hacer propaganda en esos días, ya que al final no se puede sancionar esa conducta, y realizó varias giras en distritos en donde curiosamente, a excepción de San Martín Texmelucan, creció la popularidad del candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.
La necesidad de Moreno Valle de salir a entregar apoyos y exhibir proyectos de obra parece ser resultado de las malas campañas electorales que hicieron candidatos allegados al jefe del Poder Ejecutivo y por tanto era necesario apuntalar la imagen del Partido Acción Nacional.
4. Nadie cree que el gobernador no operó el día de la elección. Nada convincente resultó que en las encuestas de salida, que registraron la opinión de la gente que votó antes de las 15 horas, salieran en primer lugar los candidatos de las izquierdas, y que en menos de dos horas, en las casillas de las periferias de los distritos y que son las últimas en ser capturadas se haya dado un giro de 180 grados, que permitió a cinco aspirantes del PAN, Marisa Ortiz, Julio Lorenzini, Néstor Gordillo, Blanca Jiménez y Javier Lozano Alarcón, recuperarse, rebasar y ganarle a sus contendientes.
Es evidente que nadie podrá presentar pruebas de una operación tan compleja que reposicionó al Partido Acción Nacional, pero es evidente que provino de quien tenía el poder político y económico para hacerlo, y esa persona es el huésped de Casa Puebla, ya que ni el Partido Revolucionario Institucional tenía los medios y muchos menos el albiazul como partido político para hacer una labor de ese tamaño.
A eso obedeció el silencio sepulcral que privó en los dirigentes del Partido Acción Nacional a lo largo de toda la jornada del domingo. Siendo un partido que siempre se ha caracterizado por ser comunicativo y ganar el espacio mediático a las otras fuerzas políticas, resultó atípico su comportamiento el 1 de julio y eso se debió a que ni los panistas sabían qué estaba pasando.
Y es que la operación de última hora no se hizo con la estructura del PAN, sino con una parte de las estructuras del PRI, aunque parezca ilógico; pero basta recordar que en 2010 el blanquiazul obtiene en Puebla su primer gubernatura porque una parte fundamental de la estructura tricolor operó a favor del entonces candidato Rafael Moreno Valle Rosas.
El poder del dinero llevó a que los priistas le salvaran “el pellejo” a los pocos candidatos del PAN que ganaron.
Al mismo tiempo, la militancia panista fue fundamental para que el PRI regresara a Los Pinos.
No cabe duda que es cierta la máxima que decía Felipe Calderón: “todos llevamos un priista adentro”. Y esa aseveración se aplica para los integrantes del albiazul.
5. Nadie cree que al gobernador le fue bien el día de la elección. Parecería que el mandatario obtuvo un resultado medianamente favorable a sus intereses, ya que en Puebla se contribuyó a que el Panal no pierda el registro, lo cual era una encomienda de su mentora política, Elba Esther Gordillo, y al mismo tiempo le dio algunas victorias al Partido Acción Nacional, el cual oficialmente es su instituto político.
Sin embargo, queda claro que el pírrico resultado favorable al PAN no fue producto de campañas electorales exitosas, ni mucho menos se pudo frenar el avance de Andrés Manuel López Obrador, quien fue el candidato que más votos obtuvo en la entidad. Todo fue resultado de la operación que se hizo el domingo en la tarde por métodos de la ortodoxia de la “mapachería electoral”.
Entonces surgen las preguntas: ¿para qué sirvieron las mega obras de Rafael Moreno Valle Rosas?, ¿En que ayudó el gasto millonarios en las cadenas nacionales de televisión, la promoción del mandatario y los festejos del 5 de mayo?, ¿Cuál fue el efecto de los motocultores, la entrega de fertilizante, computadoras, créditos y becas?, ¿Por qué la supuesta popularidad del jefe del Poder Ejecutivo no benefició al Partido Acción Nacional?
La respuesta es muy sencilla: la gente ya no cree en los gobiernos del PAN y todo lo que hace no convence ni resuelve los problemas de la gente. Por eso el domingo los panistas fueron echados de Los Pinos.












