Siete recomendaciones para votar bien
Fermín Alejandro García
Si usted todavía forma parte del universo de indecisos –que es del orden de 35 por ciento de los electores– le recomiendo cinco pasos para emitir el próximo domingo un voto razonado, responsable y sustentado, que no esté basado solamente en la propaganda, el miedo, el odio y los mensajes de guerra sucia que han bombardeado a la opinión pública hasta el cansancio.
1. No le haga caso a las encuestas. No base su decisión de ir a votar por un candidato presidencial o a senador, o por una fuerza política solamente porque esté en el primer lugar de los sondeos o se encuentre cerca del puntero.
Tampoco deje de ir a sufragar por un aspirante a un puesto de elección popular porque las encuestas dicen que no va a ganar o es el (la) más odiado (a), es quien tiene el peor índice de rechazo o sus propuestas son las peor calificadas.
Los partidos políticos han pervertido el uso de las encuestas, Y aunque todavía hay estudios demoscópicos que son confiables, la cierto es que muchos sondeos se utilizan como propaganda política y sus resultados son interpretados para favorecer a la fuerza política que los mandó a elaborar.
2. No se deje engañar por las campañas negras. Las llamadas campañas negras o guerra sucia, que son ataques directos, exagerados y con lenguaje violento contra un candidato o partido, no es más que propaganda elaborada con mentiras o verdades a medias.
Sobre todo, no haga caso de los mensajes extremistas, que dicen que el país se va a “incendiar” si gana o pierde alguna opción política. O que hacen alusiones sexistas, racistas, religiosas o clasistas.
Por experiencia, la gente que hace caso a esas campañas se acaba arrepintiendo, pues a largo plazo se da cuenta de que eran mensajes falsos, vanos o que solamente buscaban generar miedo o engaño.
En 1994 fue notorio que el líder de los banqueros salió a decir que si ganaba la oposición iba desatarse una devaluación del peso y al final triunfó el partido que apoyaba ese financiero y se desató una de las peores crisis económicas que ha sufrido el país. Lo grave es que mucha gente le hizo caso a este personaje, que por cierto la crisis de los llamados “errores de diciembre” lo obligó a vender su institución financiera a un grupo de capitalistas estadounidenses.
3. No se fije sólo en la propaganda. La propaganda que presentan en campaña los partidos y los candidatos por lo general son promesas que en su mayoría no se hacen realidad cuando alcanzan el poder. Además, la mayoría de los mensajes son lugares comunes o ocurrencias tendientes a llamar la atención del electorado, pero no a generar la reflexión.
4. Fíjese en las trayectorias y la congruencia. De aquí al domingo todavía le da tiempo de revisar, reflexionar, analizar, la trayectoria pública que han tenido los cuatro candidatos presidenciales. Hay información, no propaganda, disponible en internet para revisar cómo ha sido el desempeño de cada uno de ellos como gobernantes o líderes políticos. Pero sobre todo, fíjese que sean congruentes con lo que dicen y hacen como figuras públicas.
No se fije en la forma de vestir, hablar o en el físico de los aspirantes; ni en sus creencias religiosas o su vida social, pues no estamos buscando pareja o un confesor, sino un buen gobernante. Lo que importa son sus ideas, sus capacidades y su visión de los problemas que tiene la nación.
5. Detecte los poderes fácticos que hay atrás de los candidatos. Siempre atrás de un candidato hay grupos de poder político y económico que están interesados en su triunfo. Por tanto, revise los apoyos que tienen cada candidato y los compromisos que el aspirante tiene con esas formaciones.
6. No acepte nada a cambio de su voto. Probablemente entre hoy y el domingo será visitado por conocidos, familiares o personas ajenas a ofrecerle desde comida, dinero, regalos y hasta servicios públicos a favor de que vote por una determinada opción.
Si se encuentra usted con algo así, está en la libertad de aceptar o rechazar lo que le quieran dar, pero al final nadie sabrá por quien sufragó. No se sienta comprometido con nadie para tachar la boleta por un candidato o fuerza política que no sea de su agrado.
7. Al votar premiamos y castigamos a los políticos. Recuerde que la única manera civilizada de quitar o poner a un partido en el poder es mediante el voto. Si no participamos en los procesos electorales damos paso a que la lucha por el poder político se decida por la vía violenta o de sistemas autoritarios.
Si está usted enojado, molesto, inconforme, feliz, conforme o complacido con la forma en que se está manejando el país, salga a votar para expresar su estado de ánimo.
De esa forma contribuirá a un cambio o a que permanezca el actual modelo de gobierno federal y del poder legislativo federal.
No deje que otros decidan por usted.
La anterior no es una frase trillada. En las sociedades en donde más vota la gente por lo general hay mejores gobiernos y condiciones de vida.










